Suite española 4

>> divendres, 24 de desembre de 2010

Caminaba con su abrigo gris a cuestas. Le venía grande, como si lo hubiera heredado de un hermano mayor que quizás nunco tuvo. Sus piernas de alambre iban cubiertas por unos pantalones también de color gris. Andaba como un ave zancuda y su nariz era también la de un ave zancuda de documental de la 2. Iba no sé hacia donde, pero llevaba una carpeta gris, con supuestos asuntos urgentes que despachar vete a saber con quien. Su nariz afilada iba por delante de sus piernas zancudas de ave zancuda de documental de la 2. Nadie le conocía. Yo tampoco. Sin embargo, me hubiera gustado saber quien era y que asuntos urgentes le llevaban a la carrera por las calles desiertas de las siete de la mañana. Durante un instante nuestras miradas se cruzaron. Lo justo para observar las marcas de las sábanas y de las pesadillas de la noche anterior. Después, ignorándome, siguió su paso zancudo. Fuí detrás de él, pegándome a su sombra para confundirme con ella. Mi corazón estaba a punto de estallar cuando la nariz afilada, avanzada a su paso zancudo, topó con un estudiante con mochila que iba a coger el tren. Por el suelo quedaron esparcidos folios, mapas y apuntes. Rápidamente, una disculpa, un lo siento, un ¿te ayudo? , un "no, no pasa nada, iba distraído." Y los dos pasos que se sincronizan mientras se alejan en dirección contraria, como si nunca hubieran conectado, como si ninguno de los dos hubiera existido. Me quedé atrás, observando el incidente, esperando que todo volviera al orden para coger la carpeta gris que quedó en el suelo, olvidada, agazapada debajo de un coche. La abrí con avidez, esperando algun secreto, algo inconfesable, quizás alguna doble contabilidad o las pruebas de una estafa. Pero su contenido me dejó sin aliento mientras me alejaba a mis quehaceres diarios: el pan, los niños, la lavadora y el suavizante y el cortado con las amigas que te recomiendan Mimosín. Pero a partir de aquel momento, nunca más cortados, ni lavadora ni hogar. Solo una foto fija en mi retina, ahora y siempre. Cada dia vuelvo a nuestro lugar de encuentro, con paso vacilante, pero nunca he vuelto a ver al hombre zancudo ni a su nariz afilada ni su abrigo dos tallas más grande.

3 comentarios:

Clidice 25 de desembre de 2010 a les 13:07  

Uf quines ganes de més :) Bones festes :)

llum 25 de desembre de 2010 a les 19:40  

Bones festes a tu també Clídi i al teu home!

el paseante 16 de gener de 2011 a les 22:16  

Espero trobar la solució a aquest enigma una mica més amunt. És l'avantatge de llegir-te amb retard :-)

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